El animal atrás de mi rodilla se ha ido. Este es mi diario. Hoy me felicitaste y estuviste feliz porque mi risa era franca, dijiste y me besaste como nadie me había besado jamás. Te amo, te lo dije anoche y te lo diré todas las noches para poder dormir. Es nuestro cuento necesario.
Me doy media vuelta y me voy sin mirarte, porque puede ser que no estés o me convierta en estatua de sal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario